Donde manda capitán, no manda...
OPINION ANALISIS DEL DIARIO 5 DIAS
Claudio Sánchez@cldiosanz
csanchez@5dias.com.py
Más allá de la guerra en curso entre el Congreso y el equipo económico del Ejecutivo por razones presupuestarias, la cuestión de fondo es aún más preocupante.
¿Cuántos “Ejecutivos” tenemos realmente en nuestro sistema “democrático” de gobierno?
No hace un mes este mismo Parlamento que votaba la continuidad de las listas sábana y firmaba las vacaciones de un estafador confeso como José María Ibáñez para evitar ser juzgado por sus colegas, ahora añade US$ 123 millones al presupuesto remitido por Hacienda para el año que viene y los ordeña de las tetas de la educación y la inversión.
Este mismo Parlamento que tras la asunción del presidente Cartes votó la Ley de Responsabilidad Fiscal (que no lleva reglamentado más de 6 meses) es el mismo que hoy la pulveriza.
Sin embargo, y aun cuando en la opinión pública tras la sucesión de hechos grotescos dentro de ambas Cámaras durante los últimos 25 años, esto caiga dentro de la mayor de las indiferencias, el fuego amigo entre componentes del actual Gobierno es lo que preocupa sobremanera.
A Horacio Cartes y su equipo económico le ponen palos en la rueda sus propios correligionarios; los mismos que en lugar de consultar la Constitución afirman que deben reunirse entre correligionarios para ver si corre o no un juicio político para miembros de la Corte.
FUENTES
Al presidente no le queda más que negociar con la Cámara Alta a ver si recortan los ajustes introducidos en Diputados, y ello implica concesiones.
Y como US$ 123 millones no crecen en los árboles, la Cámara Baja no tuvo reparos en succionarlos a rubros como los Fondos para la Excelencia en Educación y fondos primariamente destinados a inversiones en infraestructura a ser ejecutados por el Ministerio de Obras Públicas. Decir que la situación es quijotesca, sin dudas sería ultrajar a Cervantes y su incauto y bien intencionado personaje, esto más bien es maquiavélico.
OPINIÓN
Para el ex ministro de Hacienda César Barreto, esta situación es producto de una Constitución que nació defectuosa en 1992.
El economista cree que fue un error haber dotado al Parlamento con poderes que conducen a una situación donde, a la postre, tenemos un país con varios ejecutivos.
Sin embargo, cuando consultado sobre si la solución está en la modificación de la Constitución, más allá de una respuesta tímidamente afirmativa, concluyó que “probablemente” las consecuencias de un cambio “podrían” ser peores, por lo que prefiere el statu quo.
El editorial del lunes del diario 5días traía como ejemplo a las economías chilena y peruana, respectivamente, donde el Ejecutivo remite su presupuesto a las cámaras para ser aprobado, sin que estas tengan la potestad de modificarlos.
En elecciones presidenciales donde, además, la mayoría de los congresistas se cuelan en listas sábana, los electores votan a un presidente que, finalmente, debería de ser el capitán de un barco donde no mande marinero.
En todo caso, el pueblo debería, en caso de haber votado mal, asumir su error y corregir el rumbo de las cosas en las siguientes elecciones o, en todo caso y si la situación es insostenible, debe reclamar utilizando las herramientas constitucionalmente habilitadas para manifestarse pero; ¿quién es el culpable cuando las cosas las hace el “otro” ejecutivo, el que nadie eligió?
CURVA DE
RENDIMIENTO
En los últimos once, casi doce años, hemos tenido a cuatro presidentes en el Palacio de López.
El gran mérito de Nicanor es haber sentado las bases para una nueva economía; el de Lugo fue no cambiar esta nueva regla de juego y saber trabar amistad con Lula, fruto del cual Brasil aceptó triplicar las compensaciones por cesión de energía en Itaipú en 2011.
Ya lo de Franco puede ser discutido; solo un año en el poder y bajo los frutos de una feroz alianza multipartidaria para la destitución de Lugo, lo cual le permitió concesiones que a nadie más le hubiera sido dadas en situaciones normales.
Sin embargo, supo sacar partido en lo económico y, para asegurar dejar huellas de su efímero paso por el Palacio, reemplazó el conservadurismo de Borda por la osadía de Ferreira Brusquetti. Además, su hoy imputado y siempre cuestionado ministro de Obras, supo construir en cuestión de meses lo que el de Cartes aún hoy no sabe cómo empezar.
Dicen que la desilusión experimentada es siempre proporcional al tamaño de la expectativa que el ser humano se hace de algo.
Cuando Horacio Cartes era candidato a presidente, el paraguayo se construyó mentalmente un país administrado a la usanza de las más exitosas corporaciones y, cuando el mismo candidato se permitió imponer su voluntad a un Galaverna en pleno acto partidario y de manera pública, la imagen del hoy presidente se impregnó de un aura de “elegido”.
Hoy Cartes no le encuentra la vuelta a la política. Quizás el no haber votado nunca antes de las elecciones que lo proclamaron presidente, fueron elecciones acertadas en lo personal, y no debió meterse en un terreno que durante toda su vida le fue indiferente.
Y a solo un año y tres meses en el poder, el clamor popular vuelve a pedir por los Lugo, los Franco, los Nicanor; cuyas salidas en su momento arrancaron suspiros de alivio a la población.
En política prima aquel que sabe imponer su parecer mediante argumentos convincentes; sólo el futuro dirá si eran correctos o equívocos. Un país no camina con un Ejecutivo que no sabe serlo.
Noticia Extraida del diario 5 dias
No hay comentarios:
Publicar un comentario