lunes, 29 de diciembre de 2014

Fecha de Noticia: 29/12/2014

Este año, casi 40% de las sesiones del Senado quedaron sin quórum


Por Pablo Guerrero

Durante el 2014, el 38% de las sesiones de la Cámara de Senadores no pudieron concluir por quedar sin quórum, una práctica cuestionable que se viene haciendo costumbre. El desinterés de los legisladores y la prolongación innecesaria de la reunión son dos de los principales motivos de la “deserción” gradual de los legisladores de la sala de deliberaciones.

Foto Cortesia de Abc, Color

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Varias fueron las sesiones del Senado en las que este año no se trataron todos los temas del orden del día por falta de quórum.



Un total de 39 sesiones, entre ordinarias y extraordinarias, se registraron en el 2014 en el Senado, que se inició el 6 de marzo y concluyó el 18 de diciembre pasado. De este total, en 15 ocasiones (38%) se levantó la reunión por falta de quórum, es decir por no estar presentes un mínimo de 23 de los 45 legisladores que integran la Cámara.

Casi siempre, al final de las sesiones se reitera este fenómeno, motivado en gran parte por el desinterés de los senadores. Sin embargo, un factor a tener en cuenta es que los legisladores “descargan toda su energía” en etapas previas, antes del inicio concreto de las deliberaciones sobre los proyectos de ley.

Según el ritual en la Cámara Alta, la sesión se inicia con la consideración del acta anterior y la lectura de los asuntos entrados. Posteriormente viene el capítulo de “Homenajes”, donde el titular del Senado y algunos senadores se inscriben para destacar una fecha importante en el calendario nacional y/o internacional o para recordar a alguna personalidad destacada. Generalmente, el tiempo utilizado para esta etapa es breve.

La cuestión se complica en el capítulo denominado “Peticiones y Formulaciones”, donde los senadores tienen vía libre para quejarse, lamentarse, ofender, denunciar, criticar, etc. Los temas en general se relacionan con cuestiones de la coyuntura política, económica o social del país.

En este punto se prolonga bastante la sesión y se descarga mucha energía y a la hora de discutir los proyectos de ley se llega sin batería.

El reglamento interno, artículo 101, establece que los senadores deben dedicar solamente 30 minutos a este estadio. La exposición de cada legislador no debe exceder los 5 minutos, lo que casi nunca se cumple.

Esta es la etapa “mediática” de los parlamentarios porque se refieren generalmente a los temas del día a día y muchas veces se producen enfrentamientos personales o entre bancadas por algún asunto en particular.

Los proyectos de ley

El estudio de los proyectos de ley debe ser la fase más importante de una sesión, pero en la práctica no es así. En esta etapa los parlamentarios quedan “sin batería”, motivo por el cual varias veces aprueban o rechazan por inercia y sin un análisis profundo alguna propuesta legislativa.

La situación cambia cuando hay algún interés particular, ya sea partidario o sectorial, de aprobar o rechazar un proyecto de ley. Generalmente los legisladores que intervienen en la etapa de pedidos y formulaciones ya no lo suelen hacer cuando se estudian los proyectos de ley, lo que evidencia que la gran mayoría de los 45 senadores llegan a la sesión con desconocimiento acabado de la materia a ser tratada.

Sobre tablas

Un legislador puede pedir el tratamiento urgente de un tema no previsto en el orden del día siempre que el pleno lo apruebe con una mayoría de votos. Esta circunstancia debería ser excepcional, pero, últimamente, el día de la sesión se establece un orden del día casi paralelo al confeccionado los días lunes por la mesa directiva, líderes y vicelíderes de bancada. Este es otro punto que entorpece el sano debate político.

Sin castigo por abandono

El reglamento interno del Senado no dispone ningún tipo de sanción, ni siquiera llamado de atención, a los legisladores que en forma reiterada se retiren antes de concluir las sesiones. La identidad de los que abandonan la sala ni siquiera queda registrada en el acta. Cuando una bancada abandona un sesión en forma evidente se lo toma como un “gesto político”, pero nada está previsto reglamentariamente respecto a quienes sencillamente se van de la sala sin que nadie sepa cuál es el motivo.

Noticia Extraida de Abc, Color

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