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El Paraguay inicia el Jueves Santo recordando el peso de su propia cruz: ¡Cómo se ensañan con el país la impunidad y la corrupción!
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Ahí están los que viven de las tetas del Estado, los piratas del contrabando, los evasores, los especuladores, los que permiten el tráfico de todo tipo de ilegalidades.
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Y obviamente, las “estrellas” del nuevo rumbo: los narcopolíticos, amparados, protegidos, nunca visibilizados, que siguen operando en las sombras, asesinando la libertad, el bien común, el futuro; en resumen, matando la nación paraguaya.
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Están en todos los partidos políticos, pero también ya han trascendido a gremios profesionales, cooperativas, entidades deportivas... todo subsumido a los inescrupulosos.
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Ojalá estos días santos operen el milagro de la sanación para esta sociedad, ávida de terminar con su calvario de pobreza, dolor e impunidad.
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Es misión imposible intentar hacer una gestión en el juzgado de Paz de Santa Elena. A cada solución, inventan tres nuevos problemas.
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Ayer negaron una simple constancia de manifestación solicitada por una abuela desesperada sobre su nieta, prácticamente abandonada por su madre. ¡Socorro!
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La ciudadanía quedará sin conocer ni saber en qué consiste el adiestramiento de unos perros traídos de Colombia y que ayer fueron presentados al Presidente HC en el Escolta.
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Y es que desde hace unas semanas, se prohíbe estrictamente el ingreso de la prensa a algunos eventos militares donde participa el Presidente de la República.
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¿De dónde esta censura ahora?, se preguntaron varios periodistas, ya desacostumbrados a este tipo de prohibiciones, porque hace muuuuchos años se habían erradicado las antipáticas disposiciones autoritarias como esta.
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¿Cuándo será que la clase política paraguaya dejará el kindergarten y crecerá un poco? Ahora resulta que una alianza electoral depende de un “pedido de perdón”.
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Y los que exigen son nada menos que ¡los más acérrimos defensores del Gorila Maduro! Justamente aquel que vino a patotear para soliviantar a las Fuerzas Armadas paraguayas contra la Constitución.
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¿Quiénes realmente deberían pedir perdón? Los que utilizaron los mecanismos constitucionales para destituir a Lugaucho o los que permitieron la injerencia de un canciller extranjero frente a las Fuerzas Armadas paraguayas, por decir solo algunas perlitas?
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De este tipo de cosas es que la ciudadanía está haaarta y clama por representantes que se ocupen de los verdaderos problemas que la aquejan. ¡Déjense de macanas!
(Noticia Extraida de Abc, Color)
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